Octavio Paz
De esos veranos inquietos
que duraban mas que un domingo sin final,
me recuerdo leyendo a Paz.
Bajo el sol y las calles vacias,
y de los dias de vigilia y de playa,
las niñas y niños ignoraban,
lo que signica haber leido a Paz.
Pero luego llego un dia,
y Paz dejo de importar,
pues crecidos, de cuerpo y de mente,
decidimos, libro en mano,
ahogarnos en lo profundo del mar.
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